Cultura

Cristina Kahlo, la hermana traidora de Frida

La vida de Frida Kahlo es de sobra conocida por sus grandes adversidades a la par que por su magnífico legado artístico. Entre muchas de las fatalidades que sufrió la mexicana se encuentra la infidelidad de su marido, Diego Rivera, con su propia hermana, Cristina.

Cuando Frida contrajo matrimonio con Diego, ella tenía tan solo 22 años, frente a los 43 de él. Ella buscaba protección y en Diego parecía haberla encontrado. Pero pronto se dio cuenta de la naturaleza infiel de su marido. Una de las muchas amantes que tuvo Rivera fue la hermana menor de Frida, Cristina, con la que siempre tuvo una relación muy estrecha.

Cristina y Frida Kahlo, 1926

En la familia Kahlo predominaban las mujeres. Frida era la mediana, mientras que Matilde y Adriana eran sus hermanas mayores. La personalidad de Cristina era antagónica a la de Frida, la benjamina de las Kahlo era sumisa, inculta y siempre se encontraba opacada por el ímpetu revolucionario y transgresor de Frida. Eso no fue impedimento para que cayera en la cama de su cuñado.

Cristina fue la única de las Kahlo que dejó descendencia, sus hijos Isolda y Antonio vivían con ella y con Frida y Diego a cambio de ser la que proporcionara todos los cuidados a Frida, así como de ejercer de ama de llaves o realizar las tareas domésticas.

A su vez, Cristina era, en muchas ocasiones, la musa para las obras de la pareja (Retrato de Cristina Kahlo), especialmente para las de Diego, para quien posaba desnuda, muestra de ello es la Figura del conocimiento, mural en el que Rivera retrata a Cristina desprovista de ropa y con flores que simbolizan la feminidad y la pureza.

«Retrato de Cristina, mi hermana», Frida Kahlo.

Esta traición en el propio lecho familiar caló muy hondo en la artista y supuso un antes y después en la relación entre ambas hermanas. Tras la infidelidad, Frida abandonó el domicilio y se divorció de Diego, aunque un año después se reconciliaron y volvieron a contraer matrimonio.

Ya en la Casa Azul de Coyoacán (México), su relación matrimonial comenzó a tornarse en una burbuja de autodestrucción y toxicidad. Incluso Frida aceptó llevar una relación abierta en la que ambos podían tener amantes. Esta decisión no gustó a su marido, quien no veía con buenos ojos que Frida también estuviera con otras personas. Para ella era una forma de vengarse y devolverle a Diego todo lo sufrido.

Frida se dejó querer tanto por hombres como por mujeres, entre sus amantes más relevantes destacaron el revolucionario ruso León Trotsky, muy admirado por Diego y que llegó a hospedarse en la Casa Azul del matrimonio, o la pintora francesa Jacqueline Lamba.

Frida Kahlo y Diego Rivera

Tiempo después, tras el asesinato de Trotsky ordenado por Stalin, Frida fue sospechosa del crimen y estuvo durante doce horas en el calabozo prestando declaración.

Tras la muerte de Frida en 1954, Cristina vivió alejada de Diego y nunca volvieron a retomar ningún tipo de relación, en parte por su oposición a que la casa de Coyoacán se convirtiera en un museo.

Todas sus vivencias han hecho de Frida un símbolo artístico de gran atractivo biográfico siempre rodeado por la tragedia y el drama que hace que sea un personaje de trascendencia y reconocimiento mundial, tanto para las generaciones pasadas como las del presente y futuro. La huella de Frida Kahlo es imperecedera.

«Pensaron que yo era surrealista, pero no lo fui. Nunca pinté mis sueños, solo pinté mi propia realidad.» –Frida Kahlo.

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